Descripción
El ser humano, una capa fina de vidrio bajo cuyo esmalte yace, a veces, una resistente plancha de acero. Tropiezas con sus ojos y, allí, en la mirada, reconoces el reflejo del mismo fantasma que secuestra los sueños, los suspiros y las sonrisas. Y te preguntas si el reflejo del alma propia, con sus miedos —creadores de noches blancas en las noches más oscuras—, planea por un espejo plano, cóncavo o convexo al otro lado de la mirada compartida






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